
Después de graduarse en la Universidad de Columbia se trasladó a Francia, donde tradujo a escritores franceses y publicó sus propias obras en revistas norteamericanas.
Obtuvo renombre por una serie de historias experimentales publicadas como La trilogía de Nueva York, que comprenden Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada.
Otros libros donde los protagonistas se obsesionan por los acontecimientos diarios son las novelas El palacio de la luna y Leviatán. La invención de la soledad es un recuerdo a la muerte de su padre y una meditación sobre el acto de escribir. Otros trabajos dibujan poesía en Unearth y Wall writing; ensayo en White Spacer y El arte del hambre; novela en La música del azar, Mr. Vértigo, Tombuctú, El libro de las ilusiones, La noche del oráculo y Brooklyn follies; guiones de películas como Smoke and Blue on the face y Lulu on the bridge; así como su colección de relatos Creía que mi padre era Dios.
A mi juicio, Auster cierne el lenguaje a través de una narrativa poética que aflora en cada párrafo. Sus historias están cuajadas de atmosferas que descorren el pestillo a situaciones cotidianas. Reconduce imágenes que destilan connotaciones que se solidifican en el limbo de los sentidos. Un bálsamo.
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